EDAD CONTEMPORANEA: SIGLOS XIX Y XX
Comenzamos este apartado con la descripción de Hinojosa que hace un texto del Obispado de Sigüenza en 1886, "Nomenclator descriptivo, Geográfico y Estadístico” escrito por un sacerdote de la Diócesis: "HINOJOSA. Es una villa de la provincia de Guadalajara, del partido judicial de Molina de Aragón, de la audiencia de Sigüenza y de la Capitanía general y audiencia antigua territorial de Madrid, de cuyos puntos dista respectivamente veintiuna, cuatro, siete y treinta y una leguas. Tiene unos 150 vecinos, y está situada en un cerro llamado Cabezo del Cid, con libre ventilación y clima frío. Su Iglesia parroquial de primer ascenso, con órgano, está dedicada a San Andrés apóstol, y tiene una capilla de Ntra. Sra. De la Concepción, construida por D. Gregorio Martínez. El término confina con el de Labros, Concha, Milmarcos y Tartanedo, dentro de cuya circunferencia se encuentran las ermitas de San Juan, Santa Catalina y Ntra. Sra. de los Dolores, esta última muy buena y tiene también órgano. Hay fuentes en varias direcciones, entre ellas una en la cúspide de un cerro, a cuya falda está la villa. Tiene escuela de niños y niñas, casa rectoral con huerta y estanque, y su terreno, no produce más que granos y legumbres. Cría caza menor, infinidad de tordos que cojen en las sabinas y su comercio principal es la venta de frutos sobrantes, en los marcados de Molina y Milmarcos, y la de jícaras, a diferentes puntos de la península. Milmarcos, es su arciprestazgo, y Concha su centro de Conferencias donde asiste con Anchuela, Establés, Labros y Tartanedo. Hinojosa, se pobló principalmente con los vecinos de Torralvilla, cuando concluyó este pueblo, del cual solamente quedó su parroquia, que es hoy la indicada ermita de Santa Catalina.”
 
Resulta cuanto menos curioso la poca información que he encontrado del devenir de Hinojosa en el siglo XIX, tal vez porque, como tantos otros, es un Pueblo en el que nunca pasa nada. No sé si nuestros antepasados lucharon contra los franceses en la guerra de la independencia allá por 1808: me consta que muchos pueblos sufrieron destrucciones, incendios y expolios, y que Molina fue incendiada por sus propios habitantes el 2 de noviembre de 1.810, antes de que fuera tomada por las tropas francesas, lo que provocó que las Cortes de Cádiz le dieran, por decreto, el título de 'ciudad'. También sé que cerca de estas tierras anduvo Juan Martín "El empecinado" -un 'Curro Jiménez' de verdad- luchando contra los 'gabachos', pero no sé si, emulando al Cid, pasó por Hinojosa aunque sólo fuera para echar un trago en la fuente.
 
Lo cierto es que en 1802 se instituyó como tal la Provincia de Guadalajara (que antes no exitía y se adscribían estas tierras a Cuenca). Aunque curiosamente, durante el Trienio liberal se hizo una reestructuración provincial y en 1821 se parte el Señorío en dos y se crea la provincia de Calatayud a la que se adscribe Hinojosa, pero su duración fue efímera, pues dos años después, en 1823 desaparece esta provincia e Hinojosa vuelve a estar en la Provincia de Guadalajara. Esto desembocó en la supresión de 'El Común de la Tierra' en 1836, desapareciendo el sistema organizativo-administrativo del Señorío (el de las Sesmas) y creandose los ayuntamientos constitucionales totalmente independientes del Ayuntamiento de Molina. Ello originó que, al no depender de nadie, se crearan en los pueblos carnicerías, hornos, fraguas, tiendas especializadas (como zapaterías o sastrerías), tabernas e incluso posadas. Esta situación creó un clima cada vez más individualista hasta tal punto que los pueblos llegarán a negar la existencia del Señorío de Molina (hay incluso un dicho al respecto: "lo que es del Común, no es de ningún"). Esta situación alcanza el siglo XX y se agudiza más todavía con la gravísima despoblación de los años 1960-1990.
 
Hemos de destacar que durante el siglo XIX se produjeron varios brotes o epidemias, principalmente de viruela y de cólera, lo que hacía que el censo de población aumentara o disminuyera de un año para otro. Así pasó de los 445 habitantes censados de 1787 a los 200 en 1802. El censo más alto de población fue en 1840 donde Hinojosa tenía 600 habitantes ¡justos!. Sin embargo en 1863 volvió a descender a los 397 censados, y en el año 1877 se recuperó hasta los 437 habitantes. Estos altibajos eran principalmente debidos, como he dicho, a los estragos que ocasionaban las epidemias. De todas, la epidemia de cólera era la más devastadora: en cuestión de semanas la población se veía reducida drásticamente. A veces, la epidemia llegaba a durar más de un mes. El Cólera surgía en épocas de calor, y eran semanas en las que cundía el pánico colectivo. Pocos eran los que se atrevían a hacer 'vida normal'. Prácticamente en todas las familias había alguna víctima de la enfermedad. Afectaba a gentes de todas las edades, tanto a niños como a adultos, aunque en cuanto a sexo, de cada cuatro personas fallecidas, tres eran mujeres. Esto era debido a que ellas (valientes y sufridoras como son) eran las únicas que se atrevían a acercarse a sus maridos, hijos, hermanos y demás familiares contagiados de la enfermedad para cuidarles. Se estableció un hospital para infectados. Se utilizó un cementerio, el 'Cementerio viejo' (ver 'plano topográfico') para enterrar los cuerpos sin vida (y algunos todavía vivos, moribundos) de los 'apestados'. Incluso cuentan que se emborrachaba al 'enterrador' (que, aunque se le pagaba, solía ser -con perdón- 'el tonto del pueblo') para que llevara los cadáveres en carro al 'Camposanto viejo' y los enterrara en fosas comunes. Había días en que al pobre (y borracho) enterrador se le acumulaba el trabajo, ya que en un sólo día podían fallecer más de seis personas. Imaginaos la situación para nuestros antepasados.
Interior del 'Cementerio viejo', donde se enterraban a los muertos de 'peste'.
 
También tenemos constancia de que en 1851 hubo una terrible sequía que agostó los campos de Hinojosa. Por ello, el 9 de junio de 1851 sacaron en procesión a la Virgen de los Dolores, en 'rogativas' pidiendo agua por su intercesión, "recibiendo el beneficio de una lluvia tranquila y abundante, que fertilizó los campos agostados" (palabras textuales de la Bula de la constitución de la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores de Hinojosa, constituida al año siguiente: el 25 de julio de 1852).
 
En lo comercial, por esta época se daba mucho el "trueque" o el intercambio de productos y servicios con pueblos vecinos. Calatayud era el suministrador de aquellos productos y servicios de los que se carecía en Molina y la capital de la provincia, Guadalajara, todavía quedaba muy lejos, como no fuese para hacer el servicio militar.
 
Del disparate de 1936 tampoco es que tenga muchos datos. Imagino que, aunque tuvimos bien cerca el 'Frente de Teruel', nuevamente, y por suerte, por Hinojosa la historia pasó de largo. Aunque me consta que hubo 'caidos por Dios y por España' (a Hinojosa 'le tocó' el bando franquista), tal y como reza la placa con el yugo y las flechas que todavía hoy puede leerse en la fachada principal de la Iglesia de San Andrés. Y también me consta que algún que otro vecino del Pueblo marchó al exilio huyendo de la guerra.
Es de suponer que, al igual que sucedió en el resto de pueblos del Señorío, a Hinojosa también llegara en 1939 la siguiente orden: "Que la calle o avenida principal sea llamada del Generalísimo Franco, la siguiente se dedique al fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera; la tercera al protomartir de la Cruzada, Calvo Sotelo...". Desconocemos por qué el Ayuntamiento de Hinojosa, como tantos otros, no cumplió dicha orden.
Gracias al documento firmado por el alcalde 'nacional' de Hinojosa de 1941, Vicente Tabernero, que consta en el Archivo Histórico Nacional, sabemos que la "horda roja" no asesinó a ningún vecino de Hinojosa, ni antes ni durante la guerra civil española.
Por los libros contables de la Hermandad de la Virgen de los Dolores, sabemos que el 1 de abril de 1939 se sacó a la Virgen de los Dolores en procesión por la terminación de la guerra, y se recaudaron 25 pesetas.
 
En la actualidad, a pesar de la fuerte emigración de sus habitantes, ocurrida principalmente en los años 60, el aspecto de Hinojosa ha cambiado mucho desde sus orígenes, se han reconstruido casas con desigual fortuna, se han remozado sus edificios adaptándose a los nuevos tiempos e incluso se han construido casas nuevas. Pero, ante todo, Hinojosa sigue siendo uno de los pueblos con mejor patrimonio del Señorío de Molina.
 
 
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