EDAD MEDIA. PRIMERA PARTE (Hasta el año 1122)
 
A pesar de que la época de dominación islámica de la península es una etapa oscura, de escasa documentación en torno al Señorío de Molina, todo apunta a que en el siglo XI, tras diluirse el Califato de Córdoba, la comarca de Molina de Aragón (por entonces denominada 'Taifa de Molina') fuera un pequeño reino taifa independiente en la época de reconquista cristiana de la Península Ibérica. De existir, Hinojosa estaría ubicada muy cerca de la “Marca Media”, nombre con el que se conocía la frontera entre el mundo incivilizado y el civilizado (aunque parezca increíble, el mundo civilizado era el 'musulmán', que por entonces nos daba un 'repaso' en todo). Para hacernos una idea de por dónde pasaba esa frontera hay que enlazar las ciudades de Toledo, Guadalajara, Medinaceli y Zaragoza. Por tanto, Hinojosa se encontraba del lado 'moro'. Aunque, seguramente, por esas fechas en la ladera del Cerro aun no vivía ni Dios (perdón, ni Aláh). Y a pesar de que celebremos la fiesta de "La Soldadesca", lo cierto es que pocas hazañas bélicas entre moros y cristianos pudieron registrarse en Hinojosa, porque, aun con una ausencia total de documentación relativa a ésta época, todo apunta a que Hinojosa todavía no existía.
"La 'Marca Media' y su evolución.
 
Es muy posible que Don Rodrigo Díaz de Vivar, 'El Cid'(¿1050?-1099) cruzara en más de una ocasión nuestras tierras. Aunque la denominación del Cerro donde se asienta Hinojosa ("Cabeza del Cid") seguramente fuera debida a la gran cantidad de piezas metálicas (cascos, armas, etc., procedentes del castro celtíbero del que hablamos en el apartado de 'Edad antigua') que se encontraron en lo alto los primeros pobladores, lo que les hizo pensar que allí había estado un gran ejército, y este no podía haber sido otro que el del Cid. En torno a esto, cuenta la Leyenda que El Cid, camino de Valencia se dirigió a Molina para saludar a su amigo y protector el Arrayaz Aben-Galbón, pero fue sitiado en lo alto del Cerro por los moros que ocupaban las alturas de 'la Cava' (Cerro que se encuentra en el desvío de Concha y en donde todavía se pueden ver recintos de antiguas murallas y un foso). Tras aguantar unos días, estuvo a punto de rendirse por falta de agua. Fue entonces, cuando tras implorar ayuda divina en una oración llena de fé, Dios hizo que su caballo Babieca diera una coz contra una piedra, de la que surgió un manantial, que es la fuentecilla de la 'patá' del Caballo del Cid, con forma de herradura que podemos encontrar en una especie de hondonada en la cima del Cerro. El caso es que, reanimados por el agua milagrosa, los hombres del Cid cayeron sobre los moros haciendo una gran matanza en la zona que llamamos 'Las Sepulturas' (junto a la ladera del Cerro que da a Labros), los persiguieron hasta La Cava y destruyeron sus fortalezas. De cine, vamos. En cualquier caso...¡que siga viva la leyenda!.
 
Al respecto, en el pueblo vecino, Labros, también cuentan la leyenda que dice que el propio nombre de Labros tiene su origen en una frase del Cid: el pueblo de Canrostro, situado entre los parajes labreños de San Juan y el Cuadrejón, no quiso ayudar al Cid en su lucha contra los moros y luego sufrió las consecuencias de su ira. Parece que Don Rodrigo les amenazó diciéndoles: "Si no os rendís, lábroos". No se rindieron, y el Cid destruyó y labró con sal las ruinas de Canrostro y sus habitantes no tuvieron más remedio que trasladar el pueblo a una zona más segura, la que hoy ocupa, con el nuevo nombre de Labros.
 
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