LA ATALAYA, LA CANTERA Y LA CABEZA DEL CID.
“Tres cosas tiene Hinojosa que no tiene Madrid: la Atalaya, la Cantera y la Cabeza del Cid”. En este dicho popular queda constancia de lo que son los tres montes (o cerros) principales de Hinojosa: el más importante de los tres es aquel en donde se asienta el mismo Pueblo. Es la “Cabeza del Cid”,cuya cima está a 1.349 metros sobre el nivel del mar. Se le llama así porque, según dice la tradición, en su cúspide hizo un alto en el camino (del destierro, de Burgos a Valencia) Don Rodrigo Díaz de Vivar, el Campeador con sus huestes. También cuenta la leyenda, que fue el Caballo del Cid, “Babieca”, quien dando una coz sobre una piedra, hizo brotar el manantial conocido como La Fuentecilla de la patá del caballo del Cid, que curiosamente tiene forma de herradura. Está situada en una especie de hondonada en la cima de la Cabeza.
Sobre esto último, Francisco Nuñez, en su obra 'Archivo de las cosas notables de esta leal Villa de Molina', que data de 1.595, dice lo siguiente: "Hynoxosa según tradizión de los antiguos no estaba edificada quando el famoso Cid hizo su viaje por esta tierra para Valencia y asi dizen hizo alojamiento de su exercito y gentes en el alto que llaman Cabeza del Cid dándole nombre a aquel zerro y a la fuente tan abundante de agua dulce y delicada que de el mana y a una Cueba que alli se muestra y de los otros capitanes del Cid tomaron otros altos sus nombres como la Cabeza Albarfañez, el Pozo Vermudez y otros lugares de esta manera y la antigüedad de estos nombres es buen indicio ser verdad del camino que por aquí hizo el Cid(...). Otras cosas he oido yo decir a los viejos, que no tienen tanta certeza, como es que en la cueba que hay en la Cabeza del Cid, enterró el Cid su caballo Babieca, y otras señas que se muestran en una peña, a donde dejó su herradura, las cuales cosas y otras semejantes que se cuentan del Cid, son sueños de gente ignorante y vulgar". No me consta que exista una Cueva en el Cerro, ni un alto denominado Cabeza Albarfañez, pero sí que hubo un 'Pozo Bermudez' (lugarteniente del Cid que encontró un pozo de agua), que es como se denominaba anteriormente a la Fuente del Tejar, paraje que se encuentra en el término de Labros, en donde, dicho sea de paso, también existe un barranco denominado 'Valderrodrigo' (¿se referiría al Cid?).
Sin embargo, el cronista Diego Sánchez Portocarrero (1607-1666), que además vivió durante largas temporadas en Hinojos y pudo explorar el Cerro, matizó la leyenda y en su segunda parte del libro "Antigüedad del muy Noble y muy Leal Señorío de Molina" (segunda parte que no llegó a publicarse pero que se conserva), aunque también habla del ejército del Cid, ya se refiere a antiguallas del tiempo de los romanos: "Se descubren (en el término de Hinojosa) cada día notables antiguallas del tiempo de romanos y aun más antiguas, monedas y otros rastros, más frecuentes que en otros puntos de esta provincia. Del mismo Cid es notable memoria el cerro en cuya falta está este puebo y se llama hoy Cabeza del Cid, con tradición constante de que estuvo allí fortificado largo tiempo contra Labros, a quien sojuzga esta eminencia, que es áspera y enriscada por todas partes, formando arriba planos grandes, bastante para un moderado trozo de ejército, donde hay señas de cerca, y algunos creen muralla, y más parece trincheras con cava, formadas de piedra, tierra y fagina, que ciñe casi todo el plano donde debió fortificarse el Cid con sus gentes, para señorearse de Labros, o la mucha tierra y pueblos que desde allí se descubren (...) Descubrese en este sitio y a cada momento diversos pedazos de armas de antigua hechura; hierros de lanza de punta cuadrada; armaduras de cabeza a modo de cascos muy chatos con agujero en medio y muescas para las orejas, y abajo alrrededor muchos taladros, de donde debían prender otras armas (...). Y tengo más de treinta monedas antiquísimas de todos los metales, halladas en mis tiempos, y sé que han perdido o despreciado otras tantas" (Tomo I de la "Historia de los Señores de Molina")
Plano de La Cabeza del Cid donde se pueden apreciar los restos de la muralla del campamento romano
A día de hoy, y gracias al Estudio realizado en 2016 por Doña María Luisa Cerdeño y Don Emilio Gamo del Departamento de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid, se puede confirmar que en el Siglo I a.C. existió un campamento militar romano de importantes dimensiones, instalado en el extremo sureste del cerro, compatible con materiales de otras épocas dispersos por el amplio espacio de la cima y las laderas, descartando con total seguridad que se trate de un castro celtíbero -oppida- puesto que por sus dimensiones y por la precisión con la que se realizaron sus murallas contrastan con las estructuras amuralladas del Período Celtibérico tardío, además de que las piezas allí encontradas son elementos del equipo militar romano y no de un oppida celtíbero. La presencia de cerámica celtíbera indica una amplia presencia de celtíberos en las unidades militares romanas que utilizaron el campamento (siempre de manera ocasional, como lugar de paso).
La Atalaya.Altitud: 1337 metros.
 
La Cantera. Altitud: 1348 metros.
 
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