SOLDADESCA 1994:
 

 ARTICULO PUBLICADO EN EL PERIODICO 'NUEVA ALCARRIA' EL 24 DE JUNIO DE 1994

La soldadesca resultó un éxito

             Las once y media sonadas en el reloj de la torre, despertaron en todos los oyentes la conciencia de estar en Hinojosa.

            De todas las bocacalles sa­lían visitantes en reconocimiento de edificios, ambientes, sensación de sonidos y orientaciones (forasteros o turistas según épocas).

            Gentes de Labros, Tartanedo, Amayas, Milmarcos y los clásicos pe­regrinos o romeros de Campillo de Aragón formaban los corrillos de siempre. De entre los visitantes de otras geografías, sobresalía una fa­milia de origen finlandés que en sus ojos azules se llevaron las imágenes cálidas que arropaban a estos caballeros de viejos compromisos realengos —"... cuantos ovieren caballo..." (Fueros de Molina y tierras)— en litigio con estos moros aquí in­ventados.

            El día mantuvo la alegría con un ca­lor suavizado por una ligera brisa. Fue un buen día.

            La ceremonia religiosa estuvo pre­sidida por el señor obispo de la diócesis. Fue acompañado por don Vidal Beltrán (Vidal para todos los de Hinojosa, que por algo nacimos en el mismo pueblo), vicario de la dióce­sis; don Rafael Iruela, arcipreste de Molina de Aragón; don Diego Martínez (Diego para nosotros los de Hinojosa como él). Fue adornada por las voces de don Jacinto Beltrán (Jacinto por las mismas razones hinojoseñas), tenor-canónigo de la Seo de Zaragoza, acompañado por la coral Santa Teresa de Guadalajara que entonó los cantos litúrgicos propios del día.

            La imagen procesional, guiada por su mayordomo el Manolo, fue acom­pañada por el grupo cristiano (Solda­desca) y por todo el pueblo de Hinojosa hasta la plaza de la fuente vieja, donde los moros, más fuertes y gallardos que los cristianos, les arre­bataron y robaron la imagen de la Virgen de los Dolores.

            Continuó la comitiva esperando la revancha en la plaza de las escuelas. Los de Hinojosa que no hicieron nada para ayudar a los soldados de la fe, se dieron empujones para poder lle­var a sus hombros las andas proce­sionales en el recorrido por las calles.

            Dirimida la cuestión entre los dos bandos, moros raptores y cristianos vencedores con el ardor y energía que caracterizó de siempre a estos actores populares, cuyo corazón está en la voz y su sentimiento en el tono. Dejáronse oír los cristianos en sus denuestos y ala­banzas, en sus retos y acosos, y sobre todo en los versos de adoración a su Virgen de los Dolores. Mientras los otros caían de hinojos convencidos a la fe de esta Virgen de los Dolores.

            A la puerta de la ermita (edificio de sólo 200 años, asentado a los pies de un pueblo de aproximadamente 830 años) se entonaron los himnos de siempre y las salves de toda la vida.

            Olvidaba recodar los vivas desgarradores. ¡¡Vida la Virgen de los Dolores!! Siempre eran lanzados al aire queriendo arrancar los cuchillos de dolor del pecho de esta Virgen. Se dejaban oír a lo largo del recorri­do, salidos de bocas escondidas y nacidas en Hinojosa, o de quién sabe qué devociones...

            Un vino acompañado de gran variedad de platos con exquisitos bocados, agradecieron a quienes facilita­ron la manifestación folclórica, caballeros de ambas insignias con sus pajes y esposas. Las autoridades, alcalde y conce­jales, presidían el convite.

            Benito García prosiguió haciendo gala de anfitrión incansable. Para él mi saludo y mis palabras de ánimo, porque él sabe que aunque no los nombre, quedan muchas personas en Hinojosa para cuando sean necesarias.

            La fes­tividad fue un éxito. ¡Enhorabuena Benito!

            ¡Felicidades Hinojosa!

 Mariano Marco Yagüe

 

 
 
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